14 ideas en el distrito 14°

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El país se encuentra ante una posibilidad histórica de reestructuración de sus bases institucionales y de reformulación del pacto de convivencia social, a través de la escritura de una nueva Constitución. Este proceso ha sido abierto gracias a las movilizaciones ciudadanas que, durante décadas, y particularmente desde octubre de 2019, han impugnado el modelo de desarrollo, y el proyecto social y cultural heredado de la dictadura. 

Habitamos un paradigma que el pueblo no eligió, con valores, instituciones y una distribución del poder híper centralizada, que deja a las personas comunes sin poder real de incidencia en los destinos del país. 

 

La larga transición a la democracia no incorporó al debate público y a un desarrollo sostenido, a los incipientes sectores medios y el grueso de la población. La extrema mercantilización de todos los ámbitos de la vida social ha impedido generar mínimos comunes en derechos sociales, que garanticen condiciones igualitarias de desarrollo, y que reconozcan el esfuerzo colectivo e individual. 

 

En la población, mayoritariamente, hay una sensación de abuso permanente, tanto por parte del Estado, como por el gran empresariado, sin posibilidades ni condiciones para una efectiva defensa ni reclamación. La “cancha está dispareja”, se escucha, y esto no es casual.

La constitución ideada en dictadura y refrendada fraudulentamente en un plebiscito que no contó con mínimos estándares democráticos, consagra un orden neoliberal y subsidiario, con enclaves autoritarios que impidieron todo intento de reformas profundas por décadas, deviniendo en un crítico proceso de deslegitimación del sistema político.

 

Hoy, el pueblo en un hecho inédito en la historia, tenemos la posibilidad de escribir un texto constitucional de modo paritario, con escaños reservados indígenas y constituyentes ciento por ciento electos, que prefigure un estado de cosas que relegitime tanto al sistema político como a la democracia. Para ello la participación será un factor clave. Y no como se ha entendido durante años la participación ciudadana, esto es, “prestando oídos”, a la gente.

 

Hoy, el pueblo, en quién reside el poder soberano, exigimos el derecho a detentar poder real de incidencia y decisión. En esto, el reglamento de la convención constitucional será clave y parte importante del éxito o fracaso del proceso, se jugará en los modos en que la ciudadanía participe del proceso constituyente. 

Esta candidatura pondrá su máximo esfuerzo en que, sea a través de proyectos de iniciativa popular constitucional, plebiscito intermedio, cabildos vinculantes u otros medios, la consigna de que “la constitución la escribiremos entre todas y todos”, se haga realidad. Hay demasiado en juego.

 

Creemos firmemente en que quiénes tengan la posibilidad de representar al pueblo para escribir la nueva Constitución deben hacerlo apegados al mandato popular. Por ello es que llevamos meses recorriendo cada una de las comunas del distrito 14 hablando con las vecinas y vecinos, organizaciones vecinales, clubes de adultos mayores y deportivos, para conocer de primera fuente que esperan del nuevo texto constitucional.

 

Presentamos 14 ideas construidas en un proceso colectivo, que apuntan a generar un mejor Chile.

Nuestros fundamentos

14 ideas en el distrito N °14

1- Democracia participativa

Debemos desconcentrar, descentralizar y democratizar el poder. Abandonar el hiper-presidencialismo avanzando hacia otras formas de gobierno más inclusivas y con mejor equilibrio de poderes. Necesitamos ir más allá del voto y avanzar en derechos de participación, diseñando espacios, dispositivos y mecanismos para todos los ciudadanos y ciudadanas, con el objeto de incidir efectivamente en el devenir democrático del país. Queremos incluir mecanismos de control social como referendos revocatorios, y de democratización: iniciativa popular de ley, plebiscitos, presupuestos participativos locales, entre otros. Además, proponemos paridad en todos los espacios públicos y privados de poder.

2- vejez digna

Proponemos un modelo universal de pensiones que abandone la lógica del lucro para pasar a un sistema de reparto, que se base en una lógica de derechos, de carácter solidario y tripartito y que nos entregue seguridad en nuestra vejez, garantizando que las prestaciones de nuestro sistema previsional sean suficientes para una vida digna.

3- Derecho a vivienda digna

Queremos que se garantice el derecho a la vivienda con acceso a servicios básicos y que esté integrada a escala de barrio, ciudad y territorio. Es importante habilitar al Estado para desarrollar políticas de manejo de suelos y una política de control del mercado de suelo, que estén condicionadas a las necesidades colectivas, para evitar la especulación a gran escala, la segregación y la carencia de terrenos disponibles.

4- Sistema Nacional de Educación Pública

Buscamos fortalecer la educación estatal en todos los niveles educativos, para que ésta amplíe su cobertura, sin límite de edad, y asegure una educación gratuita, inclusiva, accesible y de calidad. Proponemos que la libertad de enseñanza se entienda como la libertad de determinación de las comunidades respecto al desarrollo educativo, bajo un marco democrático y no sexista.

 

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